La luz mueve electrones
Cada panel está hecho de celdas de silicio. Cuando la luz les pega, libera electrones y los pone a circular en una dirección: eso es corriente eléctrica. No hace falta calor; de hecho, con mucho calor el panel produce un poco menos. Por eso los paneles trabajan también en días nublados, con menos luz y menos producción, pero trabajan.
El inversor la vuelve utilizable
Los paneles entregan corriente directa, como una pila. Tus aparatos usan corriente alterna, la de la red. El inversor es la caja en la pared que hace esa conversión y, además, vigila la red: si se va la luz, se apaga por seguridad para no mandar electricidad a una línea en la que alguien puede estar trabajando.
Tu casa consume primero
La electricidad de los paneles alimenta primero lo que esté encendido en tu casa. Si producen más de lo que consumes, el excedente sale hacia la red de CFE; si producen menos (de noche, por ejemplo), tomas de la red lo que falta.
CFE cuenta en dos sentidos
Con el trámite de interconexión, CFE cambia tu medidor por uno bidireccional: registra lo que tomas y lo que entregas. Al final del periodo se restan. Lo que sobró de día pagó lo que usaste de noche. Si entregaste más de lo que usaste, ese saldo se guarda para periodos siguientes. Así es como el recibo baja al mínimo. Cómo funciona el trámite con CFE.
¿Y las baterías?
Son opcionales. Sin ellas, la red hace de "batería" gratis mediante la medición neta. Con ellas, guardas parte de la producción para la noche y para los cortes de luz, y los paneles siguen produciendo aunque se vaya la red. Cuándo conviene batería.
