Qué es Ánodo de magnesio
Se le llama ánodo de sacrificio y funciona por química: el magnesio es más reactivo que el acero, así que el agua lo ataca a él primero. Mientras quede magnesio, el tanque no se oxida. Cuando el ánodo se acaba, la corrosión pasa al acero y el termotanque empieza a perforarse.
Se revisa una vez al año, junto con la purga. Si la barra perdió más o menos la mitad de su grosor o se ve como un alambre con pedazos sueltos, se cambia. En la práctica dura de dos a tres años, menos en zonas de agua muy dura o con mucho cloro.
Es la pieza más barata del equipo y la que más vida útil compra. Cambiarlo cuesta una fracción de lo que cuesta un tanque nuevo, y es un trabajo de media hora: se drena el agua, se destornilla la barra por su tapón y se enrosca la nueva.
Ojo con un detalle: los tanques de acero inoxidable de buena calidad a veces no traen ánodo porque no lo necesitan, mientras que los de acero esmaltado siempre deben traerlo. Si tu equipo es esmaltado y nadie te ha hablado del ánodo en tres años, es lo primero que hay que revisar.
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Por qué te importa
Es el mantenimiento que decide si tu calentador dura seis años o quince. Pregunta al comprar si el tanque lleva ánodo, dónde está el tapón de acceso y si la pieza se consigue en México. Y apúntalo en el calendario: nadie te va a avisar cuando se gaste, porque no da ningún síntoma antes de fallar.