Qué es PPA (contrato de compra de energía)
El inversionista pone el capital, el diseño, la instalación, el seguro y el mantenimiento. Tú pones el techo y firmas comprarle su producción durante el plazo, normalmente de diez a veinte años, a una tarifa por kWh menor a la que pagas hoy a CFE.
La ventaja es que no inviertes nada y tu gasto de energía baja desde el primer recibo. La desventaja es que el ahorro es menor que si compraras el sistema, porque el rendimiento se lo queda quien invirtió, y el contrato te ata durante muchos años.
Funciona en empresas con consumo alto y estable, con inmueble propio y con historial financiero sólido, porque el inversionista está evaluando tu capacidad de pagar durante dos décadas. Rara vez aplica para casa.
Los puntos finos del contrato: cómo se ajusta el precio por kWh cada año, qué pasa si tu consumo baja y no absorbes toda la energía, quién responde si el sistema produce menos de lo comprometido, y bajo qué condiciones puedes comprar el equipo antes de tiempo o dar por terminado el contrato.
Por qué te importa
Es la opción para quien quiere el ahorro sin la inversión ni la operación. A cambio, vas a firmar un contrato largo que se vuelve parte de los pasivos del inmueble. Revísalo con tu abogado y con tu contador, y compáralo siempre contra la opción de comprar con arrendamiento puro.