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Planta de luz para casa: qué comprar y cómo se vive con ella

Casi todo el que busca una planta de luz para casa está pensando en lo mismo: que no se eche a perder la comida, que la bomba suba agua y que el internet siga funcionando cuando se va la luz. Una planta portátil de gasolina hace eso y es la opción de menor inversión que existe. Lo que casi nadie le cuenta al comprador es cómo se vive con ella: quién sale a arrancarla, dónde se guarda la gasolina, cuánto ruido mete a las dos de la mañana y qué mantenimiento pide. Aquí va todo, incluido cuándo conviene otra cosa.

Planta de luz portátil de gasolina encendida afuera de una casa durante un apagón

Qué resuelve una planta de luz en una casa y qué no

Una planta de luz es un motor de combustión que mueve un alternador y produce electricidad sin depender de la red de CFE. En una casa mexicana normal resuelve bien tres cosas: mantener el refrigerador y el congelador para que no se pierda el mandado, mover la bomba de agua para que haya presión en las llaves, y sostener luz, internet y contactos donde cargas celulares y computadoras.

Lo que no resuelve igual de bien: el aire acondicionado de toda la casa, el horno eléctrico o la secadora, porque son cargas grandes que obligan a comprar un equipo mucho mayor. Tampoco resuelve el parpadeo: entre que se va la luz y alguien sale a arrancar la planta pasan minutos, y en esos minutos el módem se reinicia, la computadora se apaga y el regulador de la sala hace su ruido. Si en tu casa hay algo que no puede apagarse ni un segundo, ese punto hay que resolverlo aparte. La comparación completa entre tipos está en la guía de planta de luz.

Lo primero no es el equipo: es tu lista de cargas

Antes de ver modelos, escribe qué quieres tener prendido al mismo tiempo. No lo que hay en la casa: lo que quieres que siga encendido durante el apagón. Esa lista es la que define el tamaño y es la que casi nadie hace.

Cada aparato tiene dos números que importan. El primero es la potencia en marcha, los watts que consume trabajando. El segundo es la potencia de arranque, el pico que pide durante una fracción de segundo todo lo que tiene motor: refrigerador, bomba, minisplit, lavadora. Ese pico puede ser tres o cuatro veces el consumo normal, y es el que tumba plantas mal elegidas.

AparatoEn marchaAl arrancar¿Vale la pena respaldarlo?
Refrigerador de casa150 a 250 W800 a 1,200 WSí, siempre. Es la razón número uno para comprar la planta
Congelador extra100 a 200 W700 a 1,000 WSí, si guardas carne o producto
Bomba de agua de media caballo de fuerza400 a 600 W1,200 a 1,800 WSí. Sin ella no hay presión en regaderas ni baños
Iluminación de toda la casa en LED60 a 150 WSin picoSí. Casi no pesa
Módem, router y cámaras30 a 80 WSin picoSí. Es lo que más se extraña
Televisión y computadoras150 a 300 WSin picoNormalmente sí
Minisplit de una tonelada900 a 1,200 W2,500 a 3,500 WSolo si el calor es el problema principal
Microondas1,000 a 1,500 WSin picoSí, pero usado de uno en uno
Horno eléctrico, secadora o parrilla2,000 a 3,500 WSin picoCasi nunca. Duplica el tamaño del equipo

Suma los watts en marcha de todo lo que estará prendido a la vez, multiplica por 1.3 si hay motores en la lista y redondea hacia arriba. Ese número, en kilowatts, es tu equipo.

Los tres tamaños que de verdad se venden para casa

En la práctica, el mercado de casa se resuelve con tres escalones.

De 2 a 3 kilowatts. Refrigerador, luz, internet, televisión y algunos contactos. Alcanza para no perder comida y para vivir la noche con normalidad. Es la más ligera, la que una persona puede mover sola y la que menos combustible pide.

De 4 a 6 kilowatts. Lo anterior más la bomba de agua y, con cuidado, el microondas. Es el tamaño que compra la mayoría de las casas con apagones frecuentes. Ya pesa: moverla entre la bodega y el patio es tarea de dos personas o de una con carretilla.

De 7 kilowatts en adelante. Aquí entran el minisplit o dos, y aquí se empieza a hablar de equipo estacionario de gas, instalado de forma fija afuera de la casa y conectado al tanque estacionario. Cambia el juego: arranca solo, no hay que cargar gasolina, y a cambio requiere obra, base, línea de gas y tablero.

Un consejo que no falla: no compres por la cifra grande del empaque. Casi todas las plantas anuncian una potencia pico que solo sostienen unos segundos. El número que importa es la potencia continua, y si la ficha no lo dice claro, pregúntalo por escrito.

Dónde va a vivir la planta

Planta de luz de gasolina colocada afuera de una casa
Afuera, sobre piso firme y lejos de ventanas. El monóxido de carbono no huele y no avisa: esta regla no tiene excepciones.

Esta decisión se toma antes de comprar, no después. Un generador de combustión produce monóxido de carbono, un gas sin olor y sin color que mata dormido. Nunca va adentro de la casa, ni en cochera cerrada, ni en cuarto de servicio, ni debajo de una ventana abierta. La regla de trabajo es sencilla: al aire libre, a seis metros o más de puertas y ventanas, con el escape apuntando lejos de la casa y lejos de la del vecino.

Necesita además piso firme y nivelado, techo o cubierta que la proteja de la lluvia pero que no encierre el escape, y espacio libre alrededor para que el motor disipe calor. Si la única opción es la cochera, tiene que ser con la puerta abierta de par en par y la planta lo más afuera posible; eso no es ideal, es lo mínimo.

Y hay un detalle práctico que se descubre tarde: si la planta se guarda bajo llave para que no se la roben, alguien tiene que sacarla, empujarla y colocarla en la oscuridad, bajo la lluvia, cada vez que se va la luz. Vale la pena ensayarlo una vez antes de comprar.

El ruido, que es lo que más termina pesando

Una planta portátil de gasolina trabaja entre 65 y 75 decibeles medidos a siete metros. Eso equivale a tener una podadora encendida en el patio, y lo tendrás encendido toda la noche del apagón. A las once de la noche, en una calle dormida, ese ruido se oye en toda la cuadra.

Los generadores tipo inversor son notablemente más silenciosos, alrededor de 50 a 60 decibeles, porque el motor ajusta sus revoluciones según la carga en lugar de girar siempre parejo. A cambio dan menos potencia por el mismo tamaño y cuestan más por cada kilowatt. Para una casa que solo quiere refrigerador, luz e internet, suelen ser suficientes y hacen la convivencia mucho más fácil.

El ruido no es un capricho estético. Es la razón número uno por la que muchas plantas terminan guardadas: el dueño deja de sacarla en apagones cortos para no molestar, y entonces el equipo solo se usa en emergencias grandes, que es justo cuando lleva meses sin arrancar y no prende.

Cómo se conecta: extensiones o tablero de transferencia

Hay dos formas de llevar la energía de la planta a la casa, y una de ellas es peligrosa.

Con extensiones. Cables desde la planta hasta el refrigerador, la lámpara y el módem. Es lo que hace la mayoría. Funciona, pero deja cables cruzando la casa, no puede alimentar la bomba de agua ni los focos del techo, y obliga a decidir a oscuras qué se enchufa.

Con tablero de transferencia. Un interruptor que desconecta la casa de la red y la conecta a la planta. Puede ser manual, con una palanca que alguien mueve, o automático, que lo hace solo. Con él se alimentan circuitos completos: contactos, luces, la bomba. Es la forma correcta y la que explicamos en tablero de transferencia.

Lo que jamás se hace es conectar la planta a un contacto de la casa con un cable de dos machos para energizar la instalación al revés. Eso manda corriente hacia la red de la calle, puede electrocutar a un trabajador de CFE que está reparando la línea, y cuando la red regresa, quema la planta y lo que esté conectado. No hay versión segura de ese truco.

La gasolina: comprarla, guardarla y que no se eche a perder

Bidones de gasolina guardados en la cochera de una casa
El combustible hay que tenerlo antes, rotarlo cada pocos meses y guardarlo cerrado y fuera de la vivienda. Es la parte del mantenimiento que más se olvida.

Una planta de 5 kilowatts a media carga consume alrededor de un litro por hora. Un apagón de ocho horas se lleva de ocho a diez litros, y eso suponiendo que alguien está disponible para rellenar a media noche.

El combustible hay que tenerlo antes del apagón, porque durante un corte grande las gasolineras de la zona también están sin luz y las bombas no despachan. Eso significa guardar bidones en casa. Los bidones van en recipientes aprobados, cerrados, fuera de la vivienda, lejos de fuentes de calor y del calentador de agua, y nunca en el mismo cuarto donde duerme alguien.

Y hay una trampa con fecha: la gasolina se degrada en tres a seis meses. La que guardaste en marzo pensando en la temporada de lluvias puede ser justo la que no deja arrancar el motor en agosto, porque se formaron gomas en el carburador. O se rota el combustible cada pocos meses usándolo en el coche y reponiéndolo, o se usa aditivo estabilizador. Esa disciplina es la parte del costo que nadie considera al comparar equipos.

Nunca se rellena el tanque con el motor caliente ni encendido. La gasolina derramada sobre un escape caliente se enciende sola.

Lo que hay que hacer cada mes

Una planta de luz para casa es un motor pequeño, y los motores pequeños se echan a perder por falta de uso, no por exceso. Esto es lo mínimo para que arranque el día que la necesitas.

Cada mes: arrancarla y dejarla trabajar de quince a veinte minutos con algo conectado, no en vacío. Eso mantiene lubricado el motor, carga la batería de arranque si la tiene y quema el combustible viejo del carburador.

Cada temporada: revisar el nivel de aceite, limpiar o cambiar el filtro de aire y verificar la bujía. En zonas con polvo el filtro se tapa mucho antes de lo que dice el manual.

Cada año o cada cierto número de horas de trabajo: cambio de aceite completo, cambio de bujía y revisión del cable de arranque. El fabricante marca las horas; llévalas apuntadas, porque el horómetro es el único dato que sirve para saber en qué punto va el motor.

Una planta que lleva ocho meses sin arrancar tiene más o menos la mitad de probabilidad de encender al primer jalón. Esa estadística casera es la que convierte una compra en un adorno.

La parte que nadie cuenta: las dos de la mañana

Hasta aquí todo es técnico. Esta sección es de honestidad operativa, porque es la que decide si el equipo te sirve.

Un apagón nocturno en una casa con planta portátil se ve así: alguien se despierta, encuentra la linterna, sale al patio, destapa la planta, revisa que tenga gasolina, abre la llave de combustible, pone el estrangulador, jala la cuerda dos o tres veces, espera a que estabilice y luego conecta las cargas o mueve la palanca del tablero. Son diez o quince minutos de alguien despierto, afuera, a veces bajo la lluvia.

Si en tu casa esa persona existe y está dispuesta, la planta portátil es una excelente compra. Si vives solo y viajas, si la casa la habitan personas mayores, o si los apagones son cortos y frecuentes de modo que sacarla cada vez es absurdo, el equipo va a terminar sin usarse. Eso no es culpa de la tecnología: es el tipo de solución que es.

Cuándo una planta de luz para casa es la respuesta correcta

Hay casos donde el generador es claramente lo que conviene y decirlo es parte de ser útil.

Apagones de días, no de horas. En zonas de huracanes o de red frágil, donde el corte dura dos o tres días, la energía almacenada se acaba y no hay forma de recargarla si está nublado. Un motor con combustible sigue trabajando mientras haya cómo rellenarlo.

Cargas grandes durante muchas horas. Casas con bombas de varios caballos de fuerza, taller en el patio, equipo de soldadura o aire acondicionado central que debe trabajar todo el día.

Uso ocasional y presupuesto ajustado. Si se va la luz tres veces al año y lo único que importa es no perder el refrigerador, una portátil pequeña resuelve el problema con la menor inversión posible. No hay que complicarlo.

Rancho o casa de campo sin red. Donde no hay conexión de CFE y no se justifica un sistema completo, la planta es la herramienta.

Cuándo conviene más un respaldo con baterías

Batería de litio montada en la pared de una cochera
La batería va adentro, no hace ruido, arranca sola y no pide combustible. A cambio, su autonomía es la que le da su capacidad.

El otro camino es guardar energía en lugar de generarla en el momento. Una batería de litio con un inversor se carga de la red de CFE, o de paneles si los tienes, y cuando se va la luz entrega esa energía a los circuitos que elegiste. El cambio ocurre en milisegundos: ni el módem ni la computadora se enteran.

Conviene cuando los apagones son de horas y frecuentes, cuando nadie va a salir a arrancar nada, cuando no hay un lugar exterior ventilado para un motor, cuando los vecinos están pegados, o cuando hay equipo médico en casa. También cuando ya tienes o piensas poner paneles: la batería aprovecha el sol y el generador no.

Las limitaciones son reales y hay que decirlas. Una batería entrega las horas que le da su capacidad, y respaldar un minisplit toda la noche exige un banco grande. Por eso lo normal es hacer un respaldo parcial: se protegen los circuitos que importan y lo demás sigue en la red normal. Cómo se dimensiona está en respaldo de energía.

Cómo decidir en una tarde

Cuatro preguntas ordenadas resuelven la compra sin dar vueltas.

1. ¿Cuánto duran los apagones en tu calle y cada cuánto pasan? Horas y frecuentes empuja hacia baterías. Días y esporádicos empuja hacia generador.

2. ¿Qué tienes que mantener encendido al mismo tiempo? Haz la lista con la tabla de arriba y saca los kilowatts. Si el resultado pasa de siete, ya estás hablando de equipo estacionario, no portátil.

3. ¿Quién va a operar y mantener el equipo? Si la respuesta honesta es nadie, el arranque automático deja de ser lujo.

4. ¿Tienes o vas a tener paneles solares? Si sí, la batería hace doble trabajo: respalda el apagón y aprovecha el sol el resto del año. Empieza por paneles solares para casa y revisa baterías para paneles solares.

Si quieres que hagamos la cuenta contigo, manda tu lista de cargas y cuánto duran los cortes en tu zona y te decimos qué tamaño necesitas, sin importar si terminas comprando un generador o una batería. Cotizar no cuesta nada.

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Preguntas frecuentes

Preguntas sobre planta de luz para casa

¿Qué planta de luz necesito para una casa?

Para refrigerador, luz, internet y televisión, de 2 a 3 kilowatts. Si además quieres la bomba de agua, de 4 a 6. Si quieres un minisplit, de 7 en adelante y ya conviene equipo estacionario.

¿Puedo poner una planta de luz en la cochera?

Solo al aire libre y con la puerta completamente abierta, con la planta lo más afuera posible. En cochera cerrada nunca: el monóxido de carbono no huele y mata dormido.

¿Cómo conecto la planta de luz a mi casa?

Con un tablero de transferencia que desconecta la casa de la red y la conecta a la planta. Con extensiones se puede, pero no alcanza a luces del techo ni a la bomba. Conectarla a un contacto con doble macho es peligroso y nunca se hace.

¿Cuánta gasolina gasta una planta de luz en una noche?

Una de 5 kilowatts a media carga consume alrededor de un litro por hora. Una noche de ocho horas se lleva de ocho a diez litros, con al menos una recarga a media madrugada.

¿Cada cuánto hay que arrancar una planta de luz para casa?

Una vez al mes, de quince a veinte minutos y con algo conectado. Las plantas se echan a perder por falta de uso, no por exceso.

¿Cuánto ruido hace una planta de luz en una casa?

Una portátil de gasolina trabaja entre 65 y 75 decibeles a siete metros, parecido a una podadora en el patio. Los generadores tipo inversor bajan a 50 o 60.

¿Es mejor una planta de luz o una batería de respaldo para casa?

Depende del apagón. De horas y frecuente, gana la batería: arranca sola, no hace ruido y no pide combustible. De días o con cargas muy grandes, gana la planta de combustión.

¿La planta de luz se puede conectar a paneles solares?

Un generador de combustión no se combina con paneles. Un respaldo con baterías sí: los paneles cargan la batería y la batería alimenta la casa durante el corte.

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