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Por industria · Autolavados y lavanderías

Paneles solares para autolavadosy para lavanderías, que gastan casi lo mismo

Un autolavado y una lavandería parecen negocios distintos y en el recibo de luz son casi el mismo animal: los dos mueven agua, los dos dependen de motores que arrancan y paran todo el día, y los dos concentran su operación en el horario en que hay sol. Por eso comparten página. Aquí te explicamos dónde se va de verdad la energía de cada uno, por qué el secador de una lavandería pesa más que todas sus bombas juntas, por qué el arranque de un motor te cobra aunque dure dos segundos, y qué parte de tu recibo baja con paneles y qué parte no va a bajar por más paneles que pongas.

Interior de un túnel de autolavado con cepillos y agua en operación

Paneles solares para autolavados y paneles solares para lavanderías: dos giros distintos con el mismo perfil de consumo, energía concentrada de día y motores que arrancan a cada rato. Aquí está el consumo eléctrico de un autolavado desglosado por equipo, por qué la energía solar para autolavado rinde tan bien en estos negocios, qué cambia entre una secadora de gas y una eléctrica cuando se cotizan paneles solares para lavandería de autoservicio, y cómo se dimensiona un sistema solar para lavandería con el recibo real. Si lo que buscas es ahorro de energía en autolavados, el orden correcto es primero entender qué se lleva la energía y después decidir el tamaño del sistema.

El perfil

Por qué estos dos giros
caben en la misma página

No los juntamos por comodidad. Los juntamos porque al medir el tablero de uno y el del otro sale la misma forma de curva.

Cuando medimos un autolavado y una lavandería de autoservicio en la misma semana, las dos gráficas se parecen tanto que hay que leer la etiqueta para saber cuál es cuál. Los dos negocios abren temprano, trabajan duro entre las diez de la mañana y las siete de la tarde, tienen su punto más alto a media tarde y bajan casi a cero cuando cierran. Los dos tienen agua como materia prima. Y los dos dependen de equipos con motor que no trabajan de corrido, sino que arrancan, hacen su trabajo unos minutos y vuelven a parar, decenas de veces al día.

Esa coincidencia entre el horario de operación y el horario en que el techo produce es lo que hace que los paneles solares para autolavados y los paneles solares para lavanderías rindan bien: la mayor parte de lo que genera el sistema se consume en el mismo momento en que se genera, sin guardarlo en ninguna batería y sin devolverlo a la red. Un giro que trabaja de noche tiene que resolver ese desfase con almacenamiento o resignarse a compensar; aquí no hace falta, y eso simplifica el sistema y lo abarata.

La diferencia entre uno y otro está en qué hace el motor. En el autolavado, el motor mueve: cepillos, sopladores, bombas, un compresor. En la lavandería, el motor gira el tambor de la lavadora, que es la parte barata, mientras la parte cara es el calor: calentar el agua del lavado y, sobre todo, calentar el aire del secado. Esa es la única distinción de fondo, y es la que cambia por completo el tamaño del sistema que necesita cada uno.

Si quieres una primera idea antes de que vayamos a medir, la calculadora de paneles solares te da un orden de magnitud a partir de tus kWh, que es la unidad en que CFE mide la energía que consumiste. Sirve para empezar la conversación, no para firmar un proyecto. El panorama general de instalaciones en inmuebles de uso comercial está en paneles solares para empresas.

Cargas

Las seis cargas que
deciden estos recibos

Esto es lo que encontramos al poner medidores en el tablero de un autolavado y en el de una lavandería, ordenado por lo que realmente pesa.

1

Secadora de ropa: la carga más grande de todas

En una lavandería, la secadora eléctrica es, por sí sola, la partida más grande del recibo, muy por encima de las lavadoras y de cualquier bomba. Y no por el tambor que gira, sino por la resistencia que calienta el aire. Secar es evaporar agua, y evaporar agua cuesta mucha energía; una secadora eléctrica de carga industrial consume varias veces lo que consume la lavadora que la alimentó. Si tus secadoras son de gas, esa energía sale del tanque y no del recibo de luz, y el sistema solar que necesitas es mucho más chico.

2

Sopladores y motores del túnel de lavado

En el autolavado, el equivalente al secador es el soplador: los motores que tiran aire a presión para secar la carrocería al final del túnel. Es la carga más grande de la instalación, por encima de los cepillos y muy por encima de las bombas. Y trabaja en ráfagas de segundos por cada auto, lo que significa que arranca y para decenas de veces por hora en un día bueno.

3

Bomba de alta presión

Es la que hace el trabajo visible: mover agua a presión para el prelavado, el enjuague y el lavado a mano. Consume menos que el soplador pero trabaja muchas más horas, así que en energía acumulada al mes sí pesa. Una bomba con el sello gastado o con la presión mal calibrada arranca de más y consume de más, y eso no se nota hasta que alguien mide.

4

Compresor de aire

Alimenta las pistolas de aire, las válvulas neumáticas del túnel y, en varios autolavados, el elevador. Un compresor está diseñado para llenar su tanque, apagarse y volver a arrancar cuando la presión baja. Si el tanque tiene una fuga pequeña, el compresor arranca todo el día sin que nadie lo use, y esa fuga puede estar costándote más que la iluminación entera del local.

5

Agua caliente para el lavado de ropa

Casi todo el lavado de ropa de trabajo, de mantelería y de ropa blanca pide agua caliente para que el detergente haga su trabajo. Si la calientas con resistencia eléctrica, es la segunda partida más grande del recibo después del secado. Es también la única carga de estos dos giros que se resuelve mejor con calentadores solares que con paneles: el calentador convierte sol en agua caliente directamente, sin pasar por electricidad, y por eso rinde más por metro cuadrado de techo.

6

Reciclaje de agua y bomba de recirculación

En el autolavado con planta de tratamiento, la bomba de recirculación y el equipo de filtrado no arrancan y paran: trabajan de corrido durante todas las horas de operación, y en muchos casos siguen trabajando un rato después de cerrar. Es poca potencia comparada con el soplador, pero son todas las horas del día, así que en energía acumulada al mes se hace notar. Es además la carga que mejor coincide con la generación del techo.

Lavandería de autoservicio con lavadoras y secadoras industriales
En una lavandería, la fila de secadoras decide el tamaño del sistema; la fila de lavadoras casi no lo mueve.
Lavandería con equipo de agua caliente
Si el agua caliente sale de una resistencia eléctrica, el calentador solar baja el recibo antes de instalar un solo panel.
Medidor de demanda en un tablero comercial
En tarifas de media tensión el medidor no solo cuenta energía: registra el pico de potencia, y ese pico se cobra aparte.
El arranque

Por qué te cobran
por dos segundos de motor

Es el concepto que más se malentiende en estos dos giros, y el que explica por qué a veces el recibo no baja tanto como el consumo.

Cuando un motor arranca tiene que vencer la inercia de todo lo que va a mover: el tambor lleno de ropa mojada, el eje de un cepillo, la columna de agua de una bomba. Para eso jala, durante una fracción de segundo, una corriente muy superior a la que va a usar después trabajando normal. Eso se llama corriente de arranque, y en un motor común puede ser del orden de varias veces la corriente de operación. Dura poquísimo, no alcanza a mover casi nada en tu consumo acumulado de kWh, y aun así puede ser lo que más te cuesta.

La razón es que hay tarifas donde CFE no te cobra solo la energía que consumiste, sino también la demanda máxima: la potencia más alta que jalaste al mismo tiempo, medida en kW y promediada en un intervalo corto dentro del mes. Si en tu autolavado coinciden el arranque del soplador, la bomba de alta presión trabajando y el compresor recargando su tanque, ese instante define tu demanda del mes completo. Aunque el resto del mes hayas trabajado tranquilo, pagas por el peor cuarto de hora.

Aquí está la parte incómoda que casi nadie te dice antes de venderte: los paneles bajan la energía, no necesariamente bajan la demanda máxima. Si tu pico ocurre a las siete y media de la mañana cuando abres y arrancas todo junto, el techo apenas está despertando y no tiene cómo cubrirlo. Si ocurre en un día nublado, tampoco. Por eso, en un negocio con tarifa de demanda, el sistema solar ataca con fuerza una de las dos partidas y solo parcialmente la otra, y eso hay que decirlo antes de instalar.

Lo bueno es que hay dos formas de atacar la demanda, y ninguna es magia. La primera es reprogramar arranques: escalonar el encendido de los equipos en la mañana en lugar de subir todos los interruptores al mismo tiempo, y no dejar que el compresor y el soplador coincidan sistemáticamente. Es gratis y en varios locales es lo que más mueve la aguja. La segunda es meter baterías que descarguen justo en los picos para que la red no vea ese pico completo; funciona, pero encarece el sistema y solo se justifica cuando la partida de demanda es realmente grande en tu recibo. Lo revisamos con tu historial antes de proponerlo, no después.

Perfil

Tu horario de operación
contra la curva del sol

Esto es lo que medimos en un autolavado de túnel y en una lavandería de autoservicio de barrio. Léelo con tu horario real, porque decide si necesitas almacenamiento o no.

Franja del díaQué está trabajandoCoincidencia con la producción solar
7:00 a 9:00Apertura, arranque de compresor, primera carga de lavado, calentamiento del aguaBaja. El sol apenas sube y aquí suele quedar el pico de demanda del mes
9:00 a 13:00Túnel trabajando parejo, lavadoras corriendo, recirculación continuaAlta. Casi todo lo que produce el techo se consume en el momento
13:00 a 17:00Hora pico de autos, secadoras trabajando sin parar, sopladores al topeMuy alta. Es la mejor ventana del día y la que más aprovecha el sistema
17:00 a 20:00Última tanda de ropa, lavado a mano, aspirado, limpieza del áreaCayendo. La primera hora todavía se cubre; la última ya viene de la red
20:00 a cierreSecado de las últimas cargas, lavado de pisos, bomba de recirculaciónNula. Es el tramo que se compensa con la energía entregada durante el día
Sábado y domingoEl día más cargado de la semana en los dos girosMuy alta. Es la mejor coincidencia de la semana y el mejor argumento del sistema

Fíjate en la primera y en la quinta fila, porque ahí están los dos problemas del giro. El arranque de la mañana es el que pone tu demanda máxima y el techo no lo alcanza; el secado de la noche es energía que sí se compensa, porque la energía que entregaste a la red durante el día se te descuenta de la que tomas después, dentro del esquema de compensación de tu contrato de interconexión. Y fíjate en la última fila: a diferencia de una oficina o de una escuela, estos negocios trabajan en fin de semana, cuando el techo produce igual. Eso sube el aprovechamiento del sistema de forma considerable, y es una de las razones por las que estos dos giros rinden mejor de lo que la gente supone.

Lavandería

Gas o resistencia:
la pregunta que cambia todo

Antes de hablar de cuántos paneles, hay que contestar de dónde sale el calor. La respuesta cambia el tamaño del sistema en una proporción enorme.

En una lavandería la energía no se va en girar tambores, se va en calentar. Calentar el agua del lavado y calentar el aire del secado. Si las dos cosas se hacen con resistencia eléctrica, el recibo de luz es enorme y un sistema fotovoltaico grande tiene mucho que morder. Si las dos cosas se hacen con gas, el recibo de luz se vuelve modesto, la partida grande de tu negocio está en el tanque y no en el medidor, y un sistema solar bien dimensionado es mucho más chico de lo que imaginas.

No hay una respuesta correcta universal, y quien te diga que sí, te está vendiendo. Lo que sí hay es una forma correcta de decidir: se mide el recibo de luz y el consumo de gas de los mismos doce meses, se ve qué proporción de tu gasto energético total está en cada uno, y se dimensiona para atacar la grande. Un local con secadoras de gas y agua caliente de gas puede necesitar la mitad o menos de paneles que su vecino idéntico con equipos eléctricos, y eso no lo sabes con una foto del techo.

El caso mixto es el más común y el más interesante: secadoras de gas y agua de lavado calentada con resistencia. Ahí la jugada casi siempre es la misma y tiene dos partes. Primero, un calentador solar que precaliente el agua que entra al sistema, de modo que la resistencia solo tenga que terminar el trabajo en lugar de hacerlo completo. Segundo, un arreglo fotovoltaico dimensionado sobre lo que queda: motores, iluminación, ventilación y lo que la resistencia siga pidiendo. Cómo se calcula el tamaño del calentador en un negocio con demanda concentrada está en nuestra guía de calentador solar para negocio.

Hay un detalle de operación que conviene revisar antes de cotizar cualquier cosa. Las secadoras que trabajan con el filtro de pelusa saturado tardan más en secar la misma carga, y cada minuto de más es energía de más al ritmo de la carga más cara del local. Lo mismo con la extracción: si el ducto de salida está aplastado, tapado o es demasiado largo, la secadora trabaja contra sí misma. Limpiar filtros y revisar ductos no cuesta prácticamente nada y baja el consumo antes de que instalemos un solo panel. Cotizar sobre un consumo que vas a bajar de todos modos es pagar por kW que no ibas a usar.

Ejecución

Cómo se instala
sin cerrar el negocio

Ni un autolavado ni una lavandería pueden mandar a la gente a su casa una semana. Estos son los seis pasos con los que trabajamos.

01

Medición en el tablero, no en el recibo

Ponemos medidores temporales en los circuitos que alimentan sopladores, bombas, compresor, secadoras y agua caliente, y los dejamos una o dos semanas de operación normal, incluyendo un fin de semana. Con eso sabemos qué porcentaje del recibo es cada equipo, a qué hora ocurre tu pico y si tu problema es energía, es demanda o son las dos.

02

Revisión de tarifa y del historial de demanda

Revisamos en qué tarifa estás y qué te está cobrando. La mayoría de estos locales están en PDBT, la tarifa de pequeña demanda en baja tensión, donde el grueso del cobro es la energía en kWh. Los autolavados de varios túneles y las lavanderías industriales suelen estar en GDMTH, de gran demanda en media tensión, donde además se cobra la potencia máxima. Esa revisión decide el diseño completo.

03

Arreglo de lo barato antes de comprar lo caro

Fugas del compresor, filtros de secadora saturados, ductos de extracción aplastados, bombas descalibradas, iluminación vieja en el área de lavado. Todo eso baja el consumo sin comprar nada y reduce el tamaño del sistema que vas a necesitar. Se hace primero, se vuelve a medir, y sobre ese consumo real se cotiza.

04

Revisión de techo y de estructura

El techo del autolavado suele ser lámina sobre estructura ligera y con pendiente hacia el túnel para que escurra el agua; hay que verificar el calibre de la lámina, el estado de los largueros y si la estructura fue calculada para sostener algo más que su propio peso. En la lavandería el problema casi siempre es otro: que el techo no sea tuyo. Lo tratamos como lo que es, un tema de contrato, y viene más abajo.

05

Proyecto, trámite y calendario

Se define el tamaño, el punto de conexión y la fase, y se arma el expediente de interconexión ante CFE con su diagrama unifilar. El tiempo del trámite varía por división, así que el calendario se arma con esa incertidumbre dentro y no se promete una fecha que no depende de nosotros. Cómo funciona el proceso completo está en CFE e interconexión.

06

Obra por etapas y en horario de cierre

El montaje en techo se hace en horario de operación porque no estorba abajo. Lo único que obliga a parar es el corte para conectar en el tablero, que se programa de noche o en el día más flojo de la semana y no pasa de unas horas. En autolavados con túnel se protege el equipo del polvo de la obra y se cubren los sensores antes de empezar.

El techo

Lámina con pendiente,
y el techo que no es tuyo

Los dos giros tienen un problema de superficie, pero no el mismo. Uno es estructural y el otro es de contrato.

El autolavado casi siempre está construido sobre estructura ligera: lámina galvanizada o pintro sobre largueros, con pendiente hacia el túnel o hacia los lados para que el agua escurra donde tiene que escurrir. Eso trae dos consecuencias. La primera es que el arreglo se fija a la lámina con perfiles y tornillos con sello especial, no con lastre, y la calidad de ese sellado es lo que decide si en la primera temporada de lluvias tienes goteras sobre el túnel. La segunda es que la pendiente ya existe, y si está orientada hacia un rumbo razonable puede usarse tal cual, con los paneles pegados al plano del techo, que es la solución más limpia y la que menos carga de viento genera.

Lo que sí hay que revisar de frente es si la estructura aguanta. Muchas naves ligeras de autolavado se calcularon para sostener la lámina y nada más. El peso del arreglo en sí no es lo grave; lo que hay que calcular es el empuje del viento sobre el conjunto, que en una estructura ligera y expuesta es lo que realmente manda. Si la revisión estructural dice que hay que reforzar largueros, se refuerza antes y se dice en la propuesta, con su costo dentro. Un sistema que no se puede instalar sin reforzar y que se cotizó como si sí, es un pleito esperando a pasar. Los criterios de fijación y de cálculo de viento están en estructura para paneles solares.

La lavandería tiene el problema contrario: la estructura casi siempre está bien, porque es un local en plaza o en una construcción de losa, y lo que no está bien es de quién es el techo. Si rentas un local en una plaza comercial, la azotea normalmente es área común: no es tuya, la administra el propietario o la administración del inmueble, y muchas veces ni siquiera tienes acceso legal a ella. Ninguna cantidad de entusiasmo resuelve eso; lo resuelve un documento.

Lo que sí se puede hacer, en orden de facilidad: primero, pedir por escrito al propietario el permiso de uso de una porción de azotea, con un plano de la superficie que vas a ocupar, con la duración ligada a tu contrato de arrendamiento y con una cláusula clara de qué pasa con el equipo al terminar. Segundo, negociar la renovación del arrendamiento por un plazo que tenga sentido con la vida del sistema, porque instalar para tres años cuando el equipo dura décadas es una decisión distinta a instalar para quince. Tercero, si el propietario no quiere o no puede, preguntarle si le interesa a él instalar y venderte o descontarte la energía, que es una conversación que abordamos completa en la página de centros comerciales y tiendas. Y cuarto, la salida honesta: si nada de eso se resuelve, no instalas fotovoltaico y te concentras en agua caliente y en eficiencia, que sí puedes hacer dentro de tu local. Los sistemas se pueden desmontar y reinstalar en otra sede, pero eso cuesta y no es un plan, es un respaldo.

Por escrito

Qué tiene que quedar
documentado

En estos giros el local cambia de manos, el encargado rota y el contrato de renta se renueva. Lo que no está por escrito se pierde en un año.

Operación

Jabón en el aire,
pelusa en el techo

Son dos negocios que ensucian sus propios paneles, y eso hay que meterlo en el plan desde el día uno.

Un autolavado lanza agua con jabón al aire durante todo el día. Parte de esa niebla sube, se posa sobre lo que tenga encima y se seca. Si el arreglo está sobre el túnel, en unas semanas los paneles tienen una película de residuo de jabón y de minerales del agua que no se va con la lluvia, porque el jabón deja una capa que se vuelve pegajosa en cuanto se seca. Un panel sucio produce menos, y una película pareja de suciedad puede costarte un porcentaje de producción que se nota en el reporte mensual. No es una catástrofe, es mantenimiento, pero hay que saberlo antes y no descubrirlo en el tercer mes.

La lavandería tiene su propia versión del problema: la pelusa. La extracción de las secadoras saca fibra al exterior, y si la descarga queda cerca del arreglo, esa fibra se acumula en el marco de los paneles, retiene polvo y forma acumulaciones en la parte baja del panel que, además de ensuciar, pueden generar una sombra pareja en la orilla inferior. La solución es de diseño, no de limpieza: la descarga de las secadoras se aleja del arreglo o el arreglo se coloca donde el viento dominante no le lleve la pelusa. Eso se decide con el plano en la mano, no cuando ya están los paneles arriba.

Por eso en estos dos giros el mantenimiento se calendariza más seguido y se contrata desde el inicio, no cuando la producción ya bajó. La limpieza se programa en el día más flojo de la semana, con acceso seguro a techo y sin personal caminando sobre lámina sin línea de vida. Y el monitoreo importa más que en otros negocios: la plataforma te dice cuánto produjo el sistema hoy, cuánto lleva el mes y si hay una cadena de paneles produciendo menos que sus vecinas, que es exactamente como se detecta una acumulación de suciedad antes de que te cueste dinero.

Un último apunte sobre continuidad. A diferencia de un restaurante, aquí un apagón no te echa a perder producto: no hay cámara de congelación con inventario adentro. Lo que sí pasa es que dejas de facturar mientras la luz no vuelve, y en la lavandería te quedas con ropa de clientes a medio proceso, que es un problema de servicio más que de pérdida. Por eso el respaldo de energía en estos giros rara vez se justifica para el equipo pesado; donde sí tiene sentido es en un respaldo chico para la terminal de pago, el punto de venta, el control de acceso y las cámaras, que es barato y evita que una interrupción corta se convierta en media tarde perdida. Cómo se arma esa lógica en un negocio que sí pierde producto la explicamos en paneles solares para restaurantes.

Si el proyecto tiene sentido técnico pero el momento no es el mejor para el flujo del negocio, se revisan condiciones de financiamiento sobre el alcance completo, y se puede ejecutar por etapas: primero el calentador solar, que ataca la partida grande de la lavandería, y después el arreglo fotovoltaico sobre el consumo que quede.

Preguntas frecuentes

Lo que preguntan en autolavados y lavanderías

¿Cuánto del recibo de un autolavado se puede cubrir con paneles?

Depende de dos cosas: de cuánto de tu recibo es energía y cuánto es demanda máxima, y de cuántas horas al día trabajas. Un autolavado que opera de nueve a siete, incluyendo sábado y domingo, tiene una de las mejores coincidencias entre consumo y generación que existen, así que la parte de energía se puede cubrir en una proporción alta. La parte de demanda, si tu tarifa la cobra, baja poco o nada con paneles solos. Te lo decimos con tu historial medido antes de instalar, no después.

Tengo secadoras de gas, ¿me sirven igual los paneles?

Te sirven, pero necesitas un sistema bastante más chico, y eso es buena noticia. Con secadoras de gas la carga grande del local sale del tanque y no del medidor, así que tu recibo de luz se compone de lavadoras, iluminación, ventilación, bombas y el agua caliente si la calientas con resistencia. El sistema se dimensiona sobre eso. Lo que no hacemos es cotizarte como si tus secadoras fueran eléctricas: sería venderte paneles para un consumo que no tienes.

¿Por qué me cobran tanto si trabajo pocas horas?

Casi siempre es la demanda máxima. Es la potencia más alta que jalaste al mismo tiempo durante el mes, medida en kW en un intervalo corto, y en varias tarifas se cobra aparte de la energía. Si abres a las siete y subes todos los interruptores juntos, el soplador, el compresor y la bomba arrancan al mismo tiempo y ese instante define el cobro del mes completo. Escalonar los arranques en la mañana no cuesta nada y en varios locales es lo primero que baja el recibo.

Rento el local y el techo no es mío, ¿qué hago?

Se resuelve con papel o no se resuelve. Lo que funciona es pedir al propietario un permiso por escrito de uso de una porción de azotea, con plano de la superficie, vigencia ligada a tu arrendamiento y una cláusula de qué pasa con el equipo al terminar. Si el propietario no acepta, la otra conversación es que él instale y te venda o te descuente la energía. Y si nada de eso avanza, la salida honesta es no instalar fotovoltaico y concentrarte en agua caliente y eficiencia, que sí puedes hacer dentro de tu local.

¿El jabón del túnel ensucia los paneles?

Sí, y hay que contarlo con eso desde el diseño. La niebla de jabón sube, se posa y al secarse deja una película que la lluvia no se lleva, porque es pegajosa. Un panel con esa película produce menos. No es un impedimento: se resuelve colocando el arreglo donde el viento dominante no le lleve la niebla cuando se puede, y calendarizando la limpieza más seguido que en una casa. El monitoreo te avisa: cuando una cadena de paneles produce menos que sus vecinas de forma pareja, casi siempre es suciedad.

¿Necesito baterías en un autolavado o en una lavandería?

Para seguir operando, casi nunca. Un apagón aquí no echa a perder producto como en un restaurante; te detiene la facturación mientras dura. Donde sí tiene sentido un respaldo chico es en la terminal de pago, el punto de venta, el control de acceso y las cámaras, que es barato y evita perder media tarde. Las baterías grandes solo se justifican cuando tu tarifa cobra demanda máxima y esa partida es realmente grande en tu recibo, y aun así se decide con números, no por costumbre.

¿Cuánto tiempo toma el trámite ante CFE?

La instalación en sí toma de unos días a unas semanas según el tamaño. Lo que marca el calendario es el trámite de interconexión, que es más largo en media tensión que en baja y cuya duración varía por división, así que no te vamos a prometer una fecha que no depende de nosotros. Lo que sí hacemos es armar el expediente completo desde el inicio, con diagrama unifilar, y darle seguimiento hasta el cambio de medidor.

¿Conviene primero el calentador solar o primero los paneles?

Si calientas agua con resistencia eléctrica, casi siempre primero el calentador solar. Calentar agua con sol directamente rinde más por metro cuadrado de techo que convertir sol en electricidad y luego esa electricidad en calor, así que atacas la partida grande con menos superficie. Después se dimensiona el arreglo fotovoltaico sobre el consumo que queda. Si tu agua caliente es de gas, el orden se invierte y los paneles van primero.

¿Se puede instalar sin cerrar el negocio?

Sí. El montaje en techo no estorba la operación de abajo. Lo único que obliga a interrumpir es el corte para conectar en el tablero, que se programa de noche o en el día más flojo de la semana y no pasa de unas horas. En autolavados con túnel se cubre el equipo y los sensores antes de empezar para que el polvo de la obra no se meta donde no debe.

Otros giros

Tu negocio no es el único
que consume así

Cada giro gasta la luz de una forma distinta. Estas son las demás páginas por industria.

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