Una oficina gasta en dos cosas: aire acondicionado y equipo de cómputo. Y las dos ocurren exactamente en la misma franja en que el sol está arriba, de lunes a viernes, sin turnos nocturnos y sin cargas de madrugada. Eso da el aprovechamiento más alto de cualquier giro que instalamos. El problema de este sector no es técnico: casi nadie es dueño del techo donde tendría que ir el sistema. Aquí explicamos las tres salidas que funcionan, qué debe decir el convenio con el arrendador y cómo se documenta la energía para los reportes que ya te piden tus clientes.

El perfil de una oficina es el más simple de todos los que instalamos, y también el más favorable. Vale la pena entender por qué.
Casi todo el recibo de una oficina se explica con dos partidas. La primera es el aire acondicionado, que puede ser minisplits por área, un sistema central con manejadoras o equipo de agua helada en un edificio grande. La segunda es el equipo de cómputo: computadoras, monitores, impresoras, el conmutador de red, el servidor y el clima del cuarto de servidores o del sitio de telecomunicaciones. Lo demás, iluminación, elevadores, cafetería, cocineta y bombeo de agua, es real pero rara vez decide el recibo.
Lo importante es cuándo ocurre. El personal llega entre ocho y nueve, enciende todo, y a partir de ahí el consumo sube hasta un máximo que coincide con las horas de más calor y más luz: entre las doce y las cinco. A las siete de la noche la oficina está prácticamente vacía. Eso significa que la curva de consumo y la curva de generación solar son casi la misma figura, y por eso los paneles solares para oficinas tienen el porcentaje de autoconsumo más alto que vemos en campo: la energía no se guarda ni se entrega, se usa en el instante en que se produce.
El fin de semana es la excepción. Una oficina cerrada consume solo el piso fijo: servidores, conmutador, cámaras, control de acceso, refrigerador de cocineta y a veces el clima del cuarto de servidores, que no se apaga. Ese piso es chico comparado con el consumo de un día laboral, así que sábado y domingo el sistema entrega a la red casi todo lo que produce, y esa energía se te acredita dentro del esquema de compensación de tu contrato de interconexión. Dos días de cada siete no es poca cosa al cabo de un año, y hay que contarlo al dimensionar.
La energía solar para oficinas se dimensiona sobre esa curva, con doce meses de recibos y no con uno, porque el consumo de un edificio con clima varía muchísimo entre febrero y junio. Si quieres una primera idea antes de que vayamos, la calculadora de paneles solares te da un orden de magnitud con tu consumo en kWh, y el panorama general está en paneles solares para empresas.
Ordenadas por lo que suelen representar en un corporativo de jornada normal, con lo que conviene revisar en cada una antes de dimensionar nada.
Es la partida grande y la que explica la diferencia entre el recibo de invierno y el de verano. Se dimensiona por toneladas de refrigeración instaladas y por horas reales de operación, no por metros cuadrados. Antes de cotizar paneles vale la pena revisar dos cosas sin costo de equipo: que el termostato no esté peleado con la orientación de la fachada, y que el sistema no siga trabajando una hora después de que se fue el último empleado.
Cada estación de trabajo consume poco, pero son muchas y son todas las horas de la jornada. El servidor, el conmutador y el clima del sitio, en cambio, trabajan las 24 horas y forman el piso fijo del edificio. Ese piso es lo único que consume en fin de semana y es lo primero que conviene respaldar, porque su costo de interrupción es alto y su consumo es bajo.
Mucha superficie encendida toda la jornada. En oficinas con luminarias viejas el cambio a luz de bajo consumo con sensores de presencia en salas de junta, pasillos y baños se nota en el recibo y reduce el tamaño del sistema que vas a necesitar. Hazlo antes de cotizar, porque cotizar sobre un consumo que vas a bajar es pagar por kW que no ibas a usar.
En un edificio completo, elevadores, hidroneumático, alumbrado de estacionamiento, cámaras y control de acceso suelen estar en un medidor separado a nombre de la administración y se cobran a los inquilinos vía cuota de mantenimiento. Es una partida con consumo predecible y continuo, y por eso es la candidata natural para un proyecto que beneficie a todo el edificio de una sola vez.
Refrigerador, horno de microondas, cafetera, purificador y dispensadores. Individualmente son cargas chicas; el detalle es que varias mantienen resistencia caliente todo el día aunque nadie las use. Un temporizador que apague lo que no se ocupa fuera de horario es de los cambios con mejor retorno relativo antes de instalar un solo panel.



Esta es la coincidencia real que medimos en un corporativo de jornada de nueve a seis. Es la mejor de todos los giros, y conviene ver por qué.
| Franja | Qué está trabajando | Coincidencia con la producción solar |
|---|---|---|
| 7:00 a 9:00 | Llegada del personal, arranque de clima, encendido general, elevadores | Media. El sol va subiendo y ya cubre buena parte del arranque |
| 9:00 a 13:00 | Jornada completa, clima estable, cómputo, iluminación, salas de junta | Muy alta. Prácticamente todo se autoconsume sin pasar por la red |
| 13:00 a 17:00 | Jornada completa, clima en su punto más alto por el calor de la tarde | La más alta del día. Pico de consumo y pico de generación al mismo tiempo |
| 17:00 a 20:00 | Salida escalonada, limpieza, clima apagándose por zonas | Cayendo. La generación baja junto con el consumo, así que el desajuste es pequeño |
| 20:00 a 7:00 | Servidores, conmutador, cámaras, control de acceso, clima del sitio | Nula, pero es un piso de consumo bajo y constante toda la noche |
| Sábado y domingo | Solo el piso fijo del edificio | Generación completa con consumo mínimo: se entrega casi todo a la red |
De aquí salen las dos decisiones del giro. Una: como la coincidencia entre consumo y generación es tan alta, un sistema solar para oficina casi nunca necesita baterías para efectos de recibo. Dos: las baterías sí se justifican, pero por otra razón, que es la continuidad de servidores, conmutador, control de acceso y elevadores durante un apagón. Son dos conversaciones distintas y conviene no mezclarlas. El criterio de cuánta autonomía pedir está en baterías para paneles solares.
Aquí es donde se caen la mitad de los proyectos de este giro, y no por técnica sino por contrato. Se resuelve, pero se resuelve antes de cotizar.
Hay tres situaciones y cada una tiene su salida. La primera: rentas un piso o un local dentro de un edificio ajeno. La azotea no es tuya, tu medidor cuelga del tablero del edificio y la administración tiene sus propias reglas sobre qué se puede montar arriba. La segunda: eres dueño de tu edificio completo, y entonces el problema desaparece salvo por la superficie realmente libre. La tercera: el edificio es de propiedad en condominio, con áreas comunes administradas por una asamblea y un medidor propio para elevadores, bombeo y alumbrado de estacionamiento.
La primera salida es negociar con el propietario. Funciona más seguido de lo que la gente cree, porque un sistema instalado revaloriza el inmueble y el propietario no pone capital. A cambio, hay que dejar por escrito cuatro cosas en un anexo al contrato: permiso explícito para instalar y para usar la superficie; el plazo del arrendamiento alineado con la vida del sistema, o al menos una cláusula de preferencia para renovar; qué pasa con el equipo si te vas, es decir si se desmonta, quién paga el desmontaje y quién resana; y quién queda como titular del contrato de interconexión ante CFE, porque el medidor está a nombre de alguien y esa titularidad define quién recibe los créditos de la energía entregada. Ese último punto es el que más pleitos provoca cuando no se escribió al principio.
La segunda salida es el proyecto de áreas comunes, y es la más elegante en un edificio en condominio. En lugar de pelear por el techo para un solo inquilino, el sistema se conecta al medidor de áreas comunes y baja el consumo de elevadores, bombeo, alumbrado de estacionamiento y vigilancia. Eso se traduce directamente en una cuota de mantenimiento menor para todos los condóminos, que es un argumento que sí pasa en asamblea porque beneficia a todos por igual y no requiere que nadie ceda nada. En paneles solares para edificios de oficinas completos, este suele ser el primer proyecto y el que abre la puerta a los demás.
La tercera salida es el estacionamiento con techumbre. Una estructura que sostiene los paneles y da sombra a los coches, con la ventaja de que no toca la azotea de nadie y de que la sombra en sí ya es un beneficio visible para los usuarios del edificio. Cuesta más por kW instalado que un arreglo en losa, porque incluye toda la estructura, pero resuelve superficie sin negociar techo. Los criterios de fijación, altura y separación están en estructura para paneles solares.
Una oficina no puede quedarse sin red ni sin servidores en horario laboral. Estos son los cinco pasos con los que trabajamos.
Antes de medir nada se aclara de qué medidor estamos hablando: el de tu piso, el de áreas comunes o el del edificio completo. Eso define quién firma, quién recibe los créditos y a qué tablero se conecta el sistema. En un edificio con varios medidores, resolver esto mal es el error más caro del proyecto y no se detecta hasta el trámite.
Se instala un medidor en el tablero durante una o dos semanas laborales completas y se levanta el equipo de clima con sus toneladas de refrigeración y sus horas reales. De ahí sale la curva por franja, que casi nunca coincide con lo que administración cree, sobre todo en la hora posterior a la salida del personal.
Si el inmueble no es tuyo, aquí se redacta y se firma el anexo con el propietario, o se lleva el proyecto de áreas comunes a asamblea con el acta correspondiente. Sin ese papel no se pide equipo, porque es el riesgo más caro del proyecto y no tiene solución técnica.
Se revisa el punto de conexión, se define si el sistema es monofásico o trifásico según tu acometida, se dimensionan protecciones y canalizaciones y se arma el expediente ante CFE con el diagrama unifilar. Los plazos y documentos están en trámite ante CFE; en un edificio de media tensión el trámite pide más estudios.
La estructura y el tendido se hacen en azotea sin afectar a nadie abajo. El único corte real es la conexión en el tablero, y se programa un sábado o de noche, con los servidores previamente respaldados o apagados con orden. Después se prueba con carga real, se deja el monitoreo configurado y se capacita a mantenimiento y a administración.



La tarifa decide qué parte de tu recibo pueden bajar los paneles, y en este giro cambia según si mides un piso o un edificio.
Si ocupas un piso, un local o un despacho con su propio medidor, lo más probable es que estés en PDBT, la tarifa de pequeña demanda en baja tensión: te cobran la energía que consumiste medida en kWh, más un cargo fijo. Ahí los paneles atacan directamente la partida grande y el cálculo es sencillo de explicar. Los detalles están en tarifa PDBT. En paneles solares para despachos este es prácticamente siempre el caso, y por eso son los proyectos más rápidos de cerrar de todo el sector.
Si el medidor es del edificio completo, o si tu consumo creció lo suficiente, la cosa cambia. Cuando la potencia máxima que jalas al mismo tiempo se sostiene por encima del límite de la pequeña demanda, CFE reclasifica el servicio a media tensión, normalmente a GDMTH, la tarifa de gran demanda en media tensión con cobro por horario. Ahí el recibo trae dos partidas: la energía en kWh, cobrada a distinto precio según la hora, y la demanda, que es la potencia máxima que jalaste medida en kW, registrada por el medidor en intervalos de quince minutos y cobrada aunque haya ocurrido una sola vez en el mes.
Encima está el horario punta: las horas en que toda la red está más cargada, que en México caen en la tarde y la primera parte de la noche y cambian entre verano e invierno. En esas horas el kWh se cobra notablemente más caro. Una oficina de jornada normal tiene la suerte de estar casi fuera de esa franja, porque a las ocho de la noche ya está vacía; un corporativo con turnos de soporte o con operación internacional, no. Para saber en cuál estás, mira la primera hoja de tu recibo: ahí viene impresa la tarifa con la que se te factura el servicio.
La conclusión práctica para paneles solares para corporativos en media tensión es la misma que en la industria: el sol baja la partida de energía del horario de día, que suele ser la más grande, pero no baja por sí solo la partida de demanda, porque tu pico puede ocurrir al encender todo el clima a las ocho de la mañana. Si te presentan una sola cifra de reducción sin separar energía de demanda, pide el desglose antes de firmar.
En un corporativo cambian el director de administración, el de facilities y a veces la empresa cambia de piso. Lo que no quedó escrito se convierte en discusión.
En una oficina el respaldo casi nunca se justifica por el recibo. Se justifica porque un corte de quince minutos manda a todo el piso a la calle.
Cuando se va la luz en una oficina pasan tres cosas de inmediato y ninguna tiene que ver con las lámparas. El servidor y el conmutador de red se apagan, y con ellos el correo, los archivos compartidos y la telefonía; el control de acceso deja de leer credenciales, así que nadie entra y a veces nadie sale sin abrir manualmente; y los elevadores se detienen, con la posibilidad de que quede gente adentro. Súmale las cámaras y el alumbrado de emergencia de escaleras y ya tienes la lista completa de lo que hay que respaldar.
Lo bueno es que esa lista consume poco. Servidores, conmutador, control de acceso y cámaras son cargas pequeñas, así que se respaldan con una batería modesta que conmuta en milisegundos y que nadie percibe. El elevador es otra escala: mueve un motor grande y, si quieres tenerlo operando durante un apagón largo, eso ya es una planta de emergencia. El arreglo mixto que recomendamos casi siempre es batería para lo delicado y de arranque instantáneo, y planta solo si el edificio tiene varios niveles y cortes frecuentes. El panorama completo está en respaldo de energía.
Vale la pena recordar el punto que ya mencionamos: un sistema solar conectado a la red se apaga durante un apagón, por norma de seguridad, para no energizar la línea donde puede haber personal trabajando. Los paneles no son respaldo. Lo que sí se puede hacer es dimensionar desde el principio un equipo capaz de trabajar con baterías, para no tener que cambiar el inversor cuando decidas agregar continuidad más adelante. Esa decisión se toma al diseñar, no dos años después.
Hay un ahorro que no aparece en ninguna de estas cuentas y que conviene mencionar porque es real: la sombra de los paneles sobre la losa. Un arreglo cubre la cubierta y evita que el sol pegue directo sobre el concreto, así que la losa se calienta menos y transmite menos calor al último piso. En un edificio con el último nivel ocupado y con clima, eso se traduce en que los equipos de ese piso trabajan menos horas al día. No es la razón para instalar, pero es un efecto que los ocupantes del último piso notan en el primer verano y que nadie les había anticipado.
Cada vez más contratos corporativos piden datos de consumo y de energía renovable. Esa evidencia se genera sola, si el sistema se diseñó pensando en ello.
Los clientes corporativos grandes, las licitaciones y varios programas de certificación de edificios piden a sus proveedores datos concretos: consumo anual en kWh, porcentaje de energía renovable propia, evidencia de reducción año contra año. Ya no basta con declarar una intención. Un sistema instalado con monitoreo y con reportes mensuales de producción genera esa evidencia sin trabajo adicional; un sistema sin monitoreo te obliga a reconstruir los datos a mano cada vez que te los piden, y a discutir de dónde salieron.
Lo que conviene dejar configurado desde la puesta en marcha es simple: energía generada por mes, energía autoconsumida contra energía entregada a la red, y el dato cruzado contra el consumo total del recibo para poder decir qué porcentaje de tu energía fue propia. Con eso se responde casi cualquier cuestionario. Si además separas la medición por piso o por área, tienes algo más útil todavía: el consumo por metro cuadrado ocupado o por persona, que es el único indicador comparable entre meses cuando la ocupación del edificio cambia.
Ese mismo dato sirve para operar. Un equipo de clima que empieza a consumir más por hora de operación está avisando de un filtro sucio, de una carga de refrigerante baja o de un termostato descalibrado, semanas antes de que alguien se queje del calor. Un piso que consume más que otro con la misma superficie y la misma orientación suele tener un problema de operación y no de equipo. Eso es ahorro de energía en oficinas de verdad: medir donde se decide, no solo sumar kWh generados.
Por último, el criterio de instalación que sí se percibe adentro. Los inversores hacen un zumbido bajo pero continuo, así que no van en un muro compartido con una sala de juntas ni con una oficina de dirección: van en cuarto de máquinas, en azotea técnica o en un muro exterior ventilado. La estructura se elige de perfil bajo cuando la azotea se ve desde las torres vecinas, y el cableado se canaliza completo. Si tu empresa además opera plantas, centros de distribución o campo, revisa bombeo solar y agroindustria y paneles solares para escuelas si tienes centro de capacitación. Atendemos corporativos en Ciudad de México y el resto de nuestras ciudades, y si algún término técnico te quedó a medias, está definido en nuestro glosario.
Sí, con permiso por escrito del propietario o de la administración del edificio. En el anexo deben quedar el plazo, qué pasa con el equipo si te vas, quién desmonta y resana, y a nombre de quién queda el contrato de interconexión con CFE, porque eso define quién recibe los créditos de la energía entregada. Si la azotea no está disponible, las alternativas son el proyecto de áreas comunes o la techumbre de estacionamiento.
Es conectar el sistema al medidor que alimenta elevadores, bombeo, alumbrado de estacionamiento y vigilancia, en lugar de al medidor de un inquilino. El beneficio se reparte entre todos los condóminos como una cuota de mantenimiento menor, y por eso es el proyecto que sí pasa en asamblea: nadie tiene que ceder su techo y todos ven el efecto en el mismo recibo mensual.
Para efectos de recibo, casi nunca: el consumo de una oficina coincide tan bien con la generación que prácticamente todo se autoconsume en el momento. Las baterías se justifican por otra razón, que es la continuidad de servidores, conmutador, control de acceso y cámaras durante un apagón. Son dos conversaciones distintas y conviene no mezclarlas al cotizar.
Produce con la oficina cerrada, así que casi toda esa energía se entrega a la red y se convierte en un crédito dentro del esquema de compensación de tu contrato de interconexión, que se descuenta de los días laborales. Son dos días de cada siete, y al cabo de un año pesa lo suficiente como para tenerlo en cuenta al dimensionar.
Viene en la primera hoja de tu recibo. Si ocupas un piso o un local con medidor propio, lo más probable es que estés en PDBT, la tarifa de pequeña demanda en baja tensión, donde solo te cobran la energía en kWh más un cargo fijo. Si el medidor es del edificio completo o tu potencia máxima creció, puedes estar en GDMTH, donde además te cobran la demanda, que es la potencia máxima que jalaste en el peor cuarto de hora del mes.
Lo que diga el anexo que firmaste al principio, y por eso hay que escribirlo. Las tres salidas habituales son: se desmonta y te lo llevas a la nueva sede, que es posible porque los sistemas son recuperables; se queda y el propietario lo compra en condiciones pactadas desde el inicio; o se acuerda una extensión del arrendamiento a cambio de dejarlo. Lo que no funciona es dejarlo para discutirlo cuando llegue el momento.
Sí, aunque no es la razón para instalarlos. El arreglo da sombra a la losa y evita que el sol pegue directo sobre el concreto, así que la cubierta se calienta menos y transmite menos calor al nivel de abajo. En un edificio con el último piso ocupado y con clima, los equipos de ese nivel trabajan menos horas al día, y los ocupantes lo notan en el primer verano.
Con el reporte mensual de generación que produce el propio sistema de monitoreo: energía generada, energía autoconsumida contra entregada a la red y el porcentaje que representa sobre tu consumo total del recibo. Se configura desde la puesta en marcha y se acuerda la periodicidad en el contrato, para no tener que reconstruir datos a mano cuando llegue el cuestionario.
El mismo criterio sí, el mismo sistema no. Cada sede tiene techo, orientación, horario, titularidad del inmueble y a veces tarifa distinta. Lo que conviene estandarizar es la marca del equipo, el esquema de monitoreo, el formato del expediente y el indicador para comparar entre sedes, que en oficinas es el consumo por metro cuadrado ocupado o por persona.
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